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Foro Más Fe
sobre la Ecología
¿Deben los Cristianos Adoptar el Verde?
por Israel Steinmetz
Kansas City, Missouri
Nota al lector: El lema “go green” se refiere a usar productos diseñados para cuidado del ambiente.
Vi un anuncio para La Biblia Verde: Más de mil versos concernientes a la tierra están coloridos en verde. Puede estremecernos que la Biblia mencione el cuidado de la Tierra puesto que algunos Cristianos parecen estar contentos en abandonar nuestro planeta a la ruina, o pensar que sólo los “empleos ambientales” deben preocuparse por vivir verde. Pero la Palabra de Dios ofrece información sobre cómo deberíamos tratar lo que Él creó.
Más importante es, el simple hecho de que fue Dios quien creó (Génesis 1:1). Como usted y yo, la tierra es parte de lo que Él hizo y consideró “muy bueno” (1:31). Él encomendó Su obra terminada a la humanidad diciéndole a Adán y Eva “llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread: tener dominio sobre (ella)” (1:28; 2:15; Salmo 115:16).
En este enfoque, las preguntas urgentes son ¿Cómo podemos ser buenos mayordomos de la tierra? ¿Cómo podemos tratar la creación de Dios con respeto, una creación que gime con nosotros con una expectativa de redención (Romanos 8:19-22)? ¿Deben los Cristianos amantes de Dios, creyentes de la Biblia, apoyar el lema “go green”?
La respuesta es sí y no. Algunos artículos marcados como la “agenda verde” no son simplemente compatibles con un punto de vista mundial bíblico. Por ejemplo, la noción de que los seres humanos son esencialmente parásitos sobre este planeta no puede apoyarse en la Escritura. Ni tampoco puede apoyar la idea de que nuestro papel principal es servir las necesidades de la tierra, y no al revés. Ninguno de estos dos puntos de vista refleja la verdad Bíblica sobre la orden creada.
A la misma vez, mucho del pensamiento “verde” no representa el deseo de Dios para la creación. Por ejemplo, el concepto que nosotros deberíamos usar, no abusar, la tierra es seguramente un ideal bíblico que debe influir nuestros pensamientos sobre la contaminación y la producción/ eliminación del desperdicio. La noción de que nosotros somos responsables de usar la tierra y dejar bastantes recursos naturales para la próxima generación es apoyada por la Palabra de Dios, y debe orientar nuestras decisiones respecto al cultivo, la industria, y otras áreas. El llamado a la simplicidad, contentamiento, y la gratitud por posesiones limitadas, es bíblica, y debería jugar un papel importante en determinar lo que nosotros valoramos, lo que obtenemos, y cómo disponemos de ello cuando ya no lo necesitamos.
Estas cosas requieren aplicación específica en muchas áreas complejas de la vida cotidiana: la manera en que compramos, comemos, trabajamos, disponemos de empaques, votamos, etc. Quiera Dios darnos sabiduría para saber cómo aplicar principios bíblicos y ser fiel a Su comisión desde el Jardín de Edén. Y que nuestros descendientes encuentren razones para estar agradecidos por el trabajo de los Cristianos de hoy que deciden cuidar el planeta en una forma tal que honre a Dios y a generaciones futuras – aun cuando nos considere apoyadores de lo “verde.”
¿Recalentamiento Global?
por Allan Burlison
Oklahoma City, Oklahoma
¿Pueden la fe y la ecología coexistir? ¿Es el fenómeno del recalentamiento global un hecho ó ficción?
Puesto en una manera simple y honesta, la respuesta a la pregunta primera es sí, la fe y la ecología pueden, y también coexisten. Dios creó el mundo natural (ecología), y yo lo creo (fe). Y el recalentamiento global es un hecho, no ficción. Si no fuera un hecho, todos seríamos parientes de la gente indígena de Alaska.
Sin duda, nuestros hemisferios sur y norte estuvieron una vez cubiertos de grandes capas de hielo. Esto resultó de una inclinación de la tierra sobre su eje polar – el efecto de agua juntándose como una enorme lluvia en un lado de la tierra cuando se movió durante elgran diluvio en los días de Noé. Este movimiento de 23.5 grados es simplemente el ángulo apropiado para darnos cuatro estaciones, y el diferencial del clima desde el ecuador hasta la capa polar. La variación de un grado en esta desviación hacia cualquier lado causaría que la tierra se congelara o quemara. ¡Qué gran Dios al que servimos!
Estas capas de hielo formaron glaciares que acanalaron grandes agujeros en nuestro planeta. Los Grandes Lagos se formaron de esta manera y se llenaron con el hielo que se derretía. Sí, la tierra se ha calentado después del choque de este movimiento.
Esta conclusión, alcanzada por un número de científicos, hace la Edad de Hielo post-diluviana – tercer milenio A.C. Esto lo pone dentro de la concepción de una “tierra joven”, y mantiene la integridad de la versión de la creación de la Biblia. La verdad de Dios prevalece.
La temperatura global no es hecha por el hombre; sus cambios resultan de efectos naturales de corrientes oceánicas que hacen circular las aguas. Esto ocasiona ciclos de calentamiento y enfriamiento global de aproximadamente cuarenta años. Otras explicaciones (vacas eructando, combustibles basados en petróleo, gases freones, etc.) son frecuentemente motivados políticamente y tienen poco, o ningún, efecto sobre el ambiente total.
Al hombre se le dio dominio sobre la tierra, y una responsabilidad de cuidarla hasta que Cristo regrese. Esto da al hombre y la iglesia un papel de mayordomía – fe y ecología, no fatalidad y desesperación por ganancia política.
Trabajo de Gracia
por Worrel Largie
Orlando Florida
La intención del Padre y la instrucción al hombre al comienzo fue que señoreara sobre todo lo que Dios había hecho:
Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos: todo lo pusiste debajo de sus pies; ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar: (Salmo 8:6-8, KJV).
Nosotros vemos el concepto de “señorear” en la relación de Adán con los animales del Edén. Enfatiza el cuidado y nutrimento (Génesis 2:15, 19), como cuando un hombre “administra” bien su casa. Tal cuidado de bondad y amor marcarían a Adán como un buen mayordomo en el jardín de Dios.
Todo lo que hay sobre la tierra – cada planta, hoja de pasto, pedazo de fruta, pescado en el arroyo, cangrejo, langosta, ballena, ruiseñor, cacatúa, y paloma – son de Él, pues el Señor Dios lo hizo todo (el Salmo 24:1). Nosotros no hemos creado ni un ápice de las criaturas que nos rodean sobre las cuales regimos.
Cuán insignificantes deberíamos sentirnos al pensar en esto, ¡y cuán halagados! Somos dueños de lo que no hemos creado ni ganado. Es por la gracia de Dios que se nos asignó el cuidado de la creación.
Ser mayordomos no significa que seamos libres para explotar la tierra por ganancia egoísta. En nombre de progreso económico, inclinarse ante los dioses de materialismo, las sociedades hacen estragos sobre la naturaleza. Dios nos dejó todo en muy buena forma, pero nosotros hemos hecho consecutivamente un desastre de las cosas.
E-Cuidado: ¿Nuestra Responsabilidad?
por Troy Gedack
Colorado Springs, Colorado
A través del siglo pasado, mucho del mundo ha disfrutado mejoramientos inauditos en la expectativa humana de vida y salud en las libertades económicas y políticas, y en adelantos científicos. ¿Ha sido este progreso no más que una amenaza al ambiente natural, en vez de bendición para la humanidad?
Las directivas bíblicas pueden ayudarnos a aclarar las turbulentas aguas de la ecología. La mayordomía sana ambiental comienza con conceptos claves de la Palabra de Dios:
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Nuestro Creador Dios domina todo (Salmo 103:19-22).
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La tierra y toda la creación cuentan la sabiduría del Creador, y son mantenidas por Él (Salmo 19:1-6; Hebreos 1:3, 10-12).
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Creados a la imagen de Dios, los seres humanos tienen el privilegio y deber de poner por obra una mayordomía y dominio responsable de la tierra y de todas las otras criaturas (Génesis 1:26-28; Salmo 8:5).
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Al desobedecer a Dios, los seres humanos trajeron corrupción sobre sí mismos y sobre la tierra, contaminando lo que fue creado bueno (Génesis 2:17; 3:22-24; Romanos 5:12-14).
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Dios no ha abandonado a la humanidad pecadora, sino que restaura a la gente para estar en comunión con ella, y mejora la tierra mediante la mayordomía (Romanos 5:10, 11, 15-21; 2ª Corintios 5:17-21).
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Los seres humanos son llamados a dar fruto, a extraer lo bueno de la tierra.
Esto no contradice nuestro llamado a ser mayordomos de la creación, sino a complementarlo (Romanos 8:19-23).
Algunos ambientalistas insisten en el “igualitarismo biológico,” dando derechos y valor igualitario a toda forma de vida. Esto niega imprudentemente la responsabilidad y papel único otorgado a la gente como mayordomos de la creación de Dios. Minimizarlos al nivel de animal conduce a un trato bestial de los seres humanos y los remueve de la ecuación del cuidado de la creación.
En Sus instrucciones a Adán y Eva, Dios elevó a los seres humanos por sobre todo lo no-humano junto con la responsabilidad de la mayordomía ambiental (Génesis 1:26-28). Al intentar mitigar las demandas de competición, los seres humanos tienen prioridad sobre las necesidades no humanas cuando ambas entran en conflicto. Sólo la gente ha sido creada con raciocinio y capacidad moral para ejercer mayordomía, para aceptar responsabilidad de sus elecciones, y para tomar responsabilidad de otras criaturas. Rechazar la mayordomía humana es no acoger ninguna mayordomía.
La visión ideal de la mayordomía ambiental consiste de Dios y de Su ley perfecta como núcleo, además de los seres humanos actuando como mayordomos responsables. Desde la caída, la creación ha estado sujeta a la maldición de futilidad y corrupción (Génesis 3:17-19; Romanos 8:20, 21). Mediante la muerte de Cristo, un proceso de restauración y reconciliación ha comenzado (Romanos 5:10, 11, 15-21), incluyendo el trabajo más amplio de rescatar a toda la creación de su cautiverio (8:19-23).
Entre tanto, la libertad y la responsabilidad deben coexistir dentro de una estructura legal que hace a la gente responsable del daño que puedan causar a otros, o al ambiente (13:1-7). La mayordomía más efectiva es a través de un compromiso riguroso a nivel local con un comportamiento humano de virtud en el trabajo y en el gobierno. Puede haber una correlación positiva entre el crecimiento económico y la calidad ambiental.
Mientras esperamos la plenitud del reino de Dios, nosotros continuamos combatiendo el mal en nosotros mismos y en nuestro mundo. Además, buscamos mejores maneras de amar a Dios dando honor a Cristo y guardando Sus mandamientos. La preocupación mayor y los mejores medios para tratar con asuntos ambientales comúnmente se correlacionan con prosperidad mayor. Se necesita ingenio para encontrar maneras para que coexistan la naturaleza y la humanidad, la libertad económica, el esfuerzo humano, y finalmente completar la liberación del plan de redención de Dios para toda la creación.
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