Plan para Agradar a Dios


¿En base de qué podemos comparecer justos ante Dios? por Bob Fogarty

 

Jesús es bautizado. Al salir del agua el Espíritu desciende sobre Él como una paloma y una voz proclama fuerte y orgullosamente, “Este es Mi Hijo amado, en quien Yo tengo contentamiento” (Mateo 3:17).

El tiempo pasa. Con Pedro, Santiago, y Juan subiendo una montaña, Jesús es rodeado por la sorprendente y brillante gloria de Dios. Nuevamente la voz: “Este es Mi Hijo amado, en quien Yo tengo contentamiento” (17:5).

Entramos usted y yo. Ninguna paloma, ninguna voz, ningún esplendor – sólo dudas. Dolorosamente conscientes de la distancia, entre nuestra condición actual y el “buen contentamiento” que buscamos, ¿cómo podemos comparecer ante un Dios santo y justo?

Con tantas maneras potenciales para disgustarlo, ¿existe alguna manera de saber, con la misma certeza que Cristo recibió, que nuestro Padre en el cielo aun está complacido con nosotros?

¡Sí! Podemos estar seguros que Dios usará las mismas palabras para describirnos, que usó para describir a Jesús.

 

Fracaso para agradar a Dios

Primero, note lo que no es, y lo que nunca agradará a Dios: “Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron” (Hebreos 10:6).

Nada que nosotros ofrezcamos a Dios por nuestras faltas y fracasos puede ser aceptable o agradable a Él. Sólo una cosa mueve el perdón de Dios por los pecados: la ofrenda del cuerpo de Su Hijo una vez para siempre (v. 10).
Ante los ojos de Dios, nosotros somos santificados – declarados y hechos santos – sólo por la muerte de Jesús en la cruz.

¿Cuántas cosas hemos hecho y continuamos haciendo para restituirnos de nuestros errores de moral, subconscientemente pensando que hacen una diferencia? Ir a la iglesia, comportándonos mejor, tratando de hacer lo suficiente para inclinar la escala a nuestro favor, comenzando este hábito bueno, deteniendo lo malo, diezmando, pidiendo disculpas. Cada una de esas cosas quizá sea buena y admirable, pero ninguna de ellas agradará a Dios lo suficiente para pagar la deuda del pecado que debemos. La ausencia de paz y la certeza en nuestros corazones es parte de la demostración que las cosas buenas no funcionaron. Hacer cosas buenas por razones equivocadas nos dejan secos e insatisfechas por dentro.

“Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:8). Si nosotros no volvemos a nacer, hijos comprados con sangre de Dios, nada de lo que hagamos agradará nunca a Dios. La “carne” es la parte caída vieja en cada uno de nosotros; busca para sí, no busca a Dios. Gálatas 5:19-21 enumera lo que esta naturaleza vieja puede hacer sin Dios – cosas que nunca le agradan a Él:

El adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes; acerca de las cuales os amonesto, como ya lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de dios (NVI).

No importa lo que nuestros corazones o alguien más diga, Dios dice que estas cosas nunca le agradan a Él. Siendo honestos, también nosotros admitimos que estas cosas no traen satisfacción duradera. Al final nos sentimos sucios, tristes, y descontentos – simplemente lo contrario a la experiencia pacífica, alegre, y pura que Dios desea para nosotros (Romanos 14:17).

La mayoría de creyentes no desean hacer lo que a Dios le disgusta, sino lo que Él aprueba. Por razón de este deseo, muchos de nosotros nos sentimos atrapados en el mismo lugar espiritual sin avanzar: No importa cuan rápido, cuánto duremos, o cuán duro corramos, sentimos que nunca vamos a estar más cerca para agradarle a Él. Simplemente nos estamos agotando a nosotros mismos. Tratamos de dejar de pecar y nos duele al saber que quedamos cortos ante el ideal. Nos afanamos en vivir vidas santas, pero nuestro corazón de corazones nunca está lo suficiente seguro de haberle agradado – aún en nuestro mejor esfuerzo. Cuando nos damos cuenta de que hemos caído, necesitamos rápidamente seguir la instrucción de 1ª Juan 1:9: admitir nuestro pecado a Dios. Esto le da a Él la licencia espiritual para limpiarnos – ¡ y seguir adelante!

 

Cinco acciones

El Nuevo Testamento señala cinco acciones humanas específicas que Dios verá y responderá con un grande y grato “¡Muy bien!” como lo hizo en el bautismo y transfiguración de Jesús.

1 Creyendo para recibir salvación: “Dios se agradó. . . de salvar a los creyentes” (1ª Corintios 1:21).

La primera declaración bíblica que encontramos de lo que verdaderamente agrada a Dios es confiar sólo en Cristo para la salvación. Ya no deberíamos pensar que nuestro Dios es selectivo en quién salva cuando se agrada de salvar a todos los que creen.

2 Permitiéndole a Él revelar a Jesús en y para nosotros: “Cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por Su gracia, revelar a Su Hijo en mí. . . (Gálatas 1:15, 16).

Cuando Dios le hizo ver a Pablo quien era Jesús y lo que Él había hecho, este reconocido teólogo de su tiempo desapareció en el desierto por tres años de contemplación. Tan grande era el concepto del Cristo revelado que se escondió para captar con más plenitud la revelación del cielo, antes de tratar de enseñarla a otros.

Muchos de nosotros fuimos criados como buscadores de la Escritura en iglesias que enfatizaban la verdad. La verdad que 100 por ciento agrada a Dios no es descubrir y entrelazar doctrinas diversas juntas; es permitirle a Él revelar a Jesús en, y a través de nosotros

3 Aceptando Su reino: “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino” (Lucas 12:32).

Jesús nos dice que Dios no está tratando de dejarnos fuera de Su reino, así que no teman; A Él le emociona cuando nos da o nos ayuda a experimentar Su reino. Aceptar los regalos de Dios le agrada a Él.

4 Decir “gracias” por la salvación de Cristo, y hacer el bien a otros: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan Su nombre. Y de hacer bien, y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” (Hebreos 13:15, 16).

Decir “gracias” a Dios no es solamente un acto de respeto, sino también una de las formas más elevadas de ofrendarle un regalo. La ofrenda de gracias o paz en el Antiguo Testamento no era un sacrificio por el pecado, sino lo opuesto: una ofrenda para celebrar la aceptación y la expiación del sacrificio de pecado ofrecido anteriormente. Era algo extra y hermoso que se ofrecía en reconocimiento de lo que Dios ya había hecho.

El auto sacrificio de Jesús por el pecado del mundo fue aceptado totalmente por Dios. La ofrenda de agradecimiento de Hebreos 13 es nuestra manera de decir “gracias”. Estas muestras de agradecimiento son un aroma suave a nuestro Padre, otra manera en que nosotros podemos alegrar Su corazón.

Nuestro texto en Hebreos también refleja que simplemente hacer el bien a otros agrada a Dios tanto como lo hizo Jesús en Su ministerio terrenal. Cualquier cosa y todo lo bueno que hacemos, grande o pequeña, Él la ve y la aprecia. Él se agrada con toda acción de amor.

5 Dejando de pensar sólo en nosotros mismos: “No os olvidéis de hacer el bien y comunicarse; pues de tales sacrificios se agrada Dios.”

La palabra comunicarse en Hebreos 13:16 de la Versión Reina Valera significa abrir y compartir la vida con otros. Los Judíos en los días de Jesús siempre retenían, pensando que eran superiores y mejores que otros – aún mejores que otros creyentes Judíos. El escritor de Hebreos les estaba diciendo que se olvidaran de sí mismos. Uniendo las manos y corazones con otros le dice a Dios que reconocemos que todos somos Su creación e iguales ante Él. Algo tan simple como un estrechón de manos, una sonrisa, y abrazar a aquellos que comúnmente no lo haríamos, habla mucho más fuerte a ellos y a Dios, que nuestra más profunda teología.

 

Juego de niños

Estas cinco cosas agradan a Dios, y son tan simples que hasta los niños pueden hacerlas. Estas cinco lo han hecho, y harán más para esparcir el evangelio y avanzar Su reino, que cualquier otra cosa.

¡Le reto a tratarlas! Imagínese a Dios viéndolo a usted, y diciendo “¡Bravo, ese es mi hijo!”

Bob y Kim Fogarty y sus dos adolescentes asisten y sirven en la iglesia de Kansas City, MO.

The Bible Advocate Press grants the user permission only to download and print this article. If the user wishes to make multiple copies, permission must be granted by the Bible Advocate Press


HeartSpeak

What is the BA?

Support the BA

Q&A / Subscriptions / Address changes

Authors

Study the Books of the Bible

Two - year Bible Reading

Your Best Shot

Writer's Guidelines (PDF)

Themes 2009


Bible Advocate Press
P.O. Box 33677
Denver, CO 80233
Phone: (303) 452-7973
E-mail

Past Issues ---- Archives

Jan-FebMarchApril-MayJuneJul-AugSeptOct-NovDec

January-February 09
March 09
April-May 09
June 09
July- August 09
September 09
October-November 09
December 08

 

A ministry of the General Conference of the Church of God (Seventh Day) © 2009