Mientras estaba sirviendo como el trigésimo noveno presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter confesó que él había mirado a muchas mujeres con lujuria, adulterando con ellas en su corazón.
Por una parte, Carter sabía lo que Su Señor dice acerca de esta debilidad común entre los hombres: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:28).
Por otra parte, este presidente, vuelto a nacer, maestro de la Biblia, también conocía un voto del justo Job: “Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” (Job 31:1). Es probable que él había hecho un juramento similar por lo menos una vez en su vida.
La mayoría de nosotros que comenzamos a seguir a Jesús podemos encontrarnos a nosotros mismos más cerca de los fracasos de Jimmy que la alta restricción de Job. Sin revisión, nuestros instintos naturales pueden caer en comportamientos diversos adictivos y opresivos, como la pornografía. Aprendamos más.
El sexo y la sociedad
Dios creó el sexo y lo llamó bueno. Él creó la figura femenina y dio ojos a los hombres para ver y admirar. Él hizo la figura y persona masculina, y dio a las mujeres el deseo del compañerismo masculino. Dios creó la testosterona y dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo. Nosotros fuimos diseñados como seres sexuales, no simplemente para propósitos reproductivos, sino también para enriquecer nuestras vidas. ¡No hay problema!
Nosotros vivimos en una sociedad saturada por el sexo — ¡ese es un problema! Nuestros instintos e intereses se inflaman fácilmente y son mal dirigidos por una cultura que le importa poco las normas Bíblicas de decencia y virtud. Escenas y sonidos fascinantes son más omnipresentes hoy que nunca, pero aun Job necesitaba limitar sus ojos y disciplinar su mente — mucho antes que la era de la fotografía, computadoras, y medios masivos de información.
Nosotros no podemos negar la apariencia o atracción de una escena sexualmente cargada, porque entonces debemos, o ser castrados, o salir del mundo. Más bien, la persistente mirada que se torna en apetito por aquello que no nos pertenece — es lujuria.
No ver el mal
Dado el principio de Jesús, el pacto de Job, y la experiencia de Jimmy, ¿qué sería realista para nosotros en cuestiones de pureza moral para nuestros ojos y mentes?
Algunas personas pueden sentir falsa culpabilidad sobre este tema, pero un pensamiento claro puede ayudar a liberarles. La Biblia confirma que la pasión y el deseo sexual son características humanas normales. Dios asevera y bendice entre un hombre y su esposa, la expresión plena del amor (Génesis 2:24, 25; Proverbios 5:15-19; Cantares; 1ª Corintios 7:1-9).
Aun más allá del matrimonio, los pensamientos con componentes sexuales no son necesariamente pensamientos pecaminosos. Puesto que Jesús fue tentado en todo, Él debe haber experimentado Su propia sexualidad como una atracción natural hacia el género femenino. Pero, sin embargo, Él nunca pensó esto hasta el punto de lujuria pecadora. Entonces la admiración, apreciación, y atracción hacia una persona del sexo opuesto son naturales en la familia humana y puede estar libre de intenciones perversas.
Aunque el interés que sentimos hacia personas del género opuesto puede ser lo suficiente inocente, con frecuencia cruzamos la línea a la tierra de lujuria, como Jesús lo definió. La tentación, entonces, ha dado lugar al pecado. La clave a la victoria es prepararse antes de ser tentado.
Lo que se necesite
En esta cultura corrompida, ¿cómo podemos prepararnos para “no ver el mal”? Una analogía severa usada por el Señor puede enseñarnos más. En el siguiente verso después de Mateo 5:28, Cristo nos urge luchar contra la lujuria antes que ésta ataque: “Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (v. 29). Esto no debe interpretarse literalmente, pero por seguro puede aplicarse en muchas otras maneras:
• Saque la pornografía de su computadora con un buen filtro; aleje de usted todo material depravado y obsceno; ¡limpie su hogar! (Romanos 13:14b).
• Ampute programas y películas repletas de sexo; en vez de eso, integre la Palabra espiritual (2 Timoteo 2:22, por ejemplo) para usarlas en momentos de tentación, como lo hizo Jesús.
• Establezca límites claros; evite todo aspecto inadecuado en relaciones entre un hombre y una mujer.
• Elija una persona con quien usted pueda hablar abiertamente quien le haga preguntas duras para ayudarle a alejarse del uso de la pornografía.
• Cuando sus ojos le causen pensamientos inadecuados, busque en su corazón y ore con fervor. Ore por el objeto de su tentación, su cónyuge y su familia, su fe.
• Para adicciones sexuales más profundas, busque consejo espiritual profesional hasta que se rompan las cadenas (vea los “Recursos” al lado).
El consejo de Cristo de “sacar el ojo” no respalda la auto-mutilación, sino que resalta la importancia de este tema. Debido a que las heridas de la perversión son demasiado dolorosas y el costo de la pornografía demasiado alto, Jesús dice, en efecto, “Haz lo que sea necesario para no perder esta guerra.”
Pureza al alcance
El órgano sexual más importante del cuerpo es la mente. Nosotros podemos luchar con pensamientos impuros aun después de limpiar nuestros hogares y nuestras computadoras, pero nunca ganaremos la guerra del corazón a menos que tratemos firme y constantemente con fuentes externas que estimulen y alimenten nuestros deseos pecaminosos.
Cuando la batalla contra la lujuria parezca interminable y el enemigo implacable, será una gran ventaja para nosotros si lo restringimos simplemente al redondel más pequeño: nuestros pensamientos. Si se permite que la guerra se desborde de la mente a nuestras manos y hábitos, nuestra lectura y lo que vemos, y permitimos en nuestros lechos, entonces se multiplicarán las víctimas y la victoria estará aun más lejana.
Trate esta promesa: “En algún lugar entre la ceguera asexual, abnegación monástica, y retraimiento austero por un lado y porneia obscena, lujuriosa, lasciva, por otro lado, caminaré en integridad ante el Señor, mi esposa, y mi familia”.
O simplifíquelo como Job: “Juro nuevamente no ver a una mujer con intención maligna.”
¿Podemos hacer esto? Seguro que sí. Es nuestra responsabilidad personal evitar el mal, no aceptarlo. Por fe somos libres de tomar esta opción.
Si el Espíritu nos encuentra en cautiverio hacia nuestras lujurias, entonces buscaremos a Cristo con un nuevo y ferviente arrepentimiento, y reafirmaremos Su valioso perdón. Así, escogeremos la ayuda que necesitamos hasta ser libres en Él para rechazar la obscenidad y pornografía que entra en nuestros ojos y oídos, amenazando nuestra alma.
Hoy prometemos caminar con el Señor en pureza. Y seremos guardadores de la promesa. Si nuestro ojo nos ofende, haremos lo que sea necesario. De cierto, ayúdanos Señor.
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Más Sobre la Pornografía
- La pornografía es una industria de $13.3 billones anuales en los EEUU, ganando más que la NFL, la NBA, y la liga mayor de béisbol combinadas.
- La industria de pornografía tiene ganancias más grandes que las mayores compañías de tecnología combinadas: Microsoft, Google, Amazon, eBay, Yahoo!, Apple, Netflix, y EarthLink.
- Cada segundo, 28,258 usuarios de Internet están viendo pornografía y gastando $3,075.64 al hacerlo.
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- Hay 4.2 millones de páginas de pornografía en la Red.
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- Edad promedio de exposición primeriza a la pornografía en Internet: once años.
- Crecimiento de pornografía en los últimos cinco años: 1,800 por ciento.
- El sexo telefónico es una industria de $4.5 billones; “sexting” (mensajes de texto pornográficos) es una nueva tendencia entre los adolescentes.
Fuentes: Family Safe Media, Testimonio del Senado por la doctora Mary Anne Layden, Nightline, Crosswalk. com,Home Invasion por Rebecca Hagelin, doctor Mark Laaser, y Enfoque en la Familia
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No Es Solamente Cosa de Hombres
¿Sienten las mujeres la lujuria? Muchas admiten que también son tentadas por hombres “eróticos.” Estadísticas recientes sugieren que un tercio de visitantes a páginas para adultos en la Red son mujeres, y que una de seis mujeres lucha con la adicción a la pornografía (http://familysafemedia.com).
Aún así, la trampa mayor para la mayoría de mujeres puede ser como ellas se “envasan” o se exponen a sí mismas de una forma que atrae atención inadecuada de los hombres.
La norma de Jesús en Mateo 5:28 tiene este corolario para las mujeres: “Quienquiera que se presenta a sí misma con la intención de incitar la lujuria de un hombre ya ha cometido adulterio con él en su corazón.” — AB
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Hábito de Santidad
La mayoría de hombres notan una relación directa entre las altas temperaturas y el cuerpo expuesto de una mujer. Nosotros sabemos que debemos alejar nuestra mirada por razón de pureza y aun también memorizar versos para tratar con el asalto tentador a nuestros ojos.
La santidad aquí requiere una mente controlada. “Preparad vuestras mentes para actuar; sed sobrios . . . Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia . . . Sed santos, porque yo soy santo” (1ª Pedro 1:13-16, NVI). Parte de controlar nuestras mentes está en formar ciertos hábitos.
Para comenzar un hábito nuevo, necesitamos detestar nuestros hábitos viejos de lujuria. Si no odiamos lo que Dios odia, no tenemos esperanza para vencerlo. Después, es muy importante hacer un pacto con nuestros ojos (Job 31:1). Esto significa que entrenemos nuestros ojos para echar fuera cualquier cosa que nos atraiga a la lujuria: cheque puestos de revistas o alguna jovencita con blusa demasiado escotada. Una tercera ayuda para evitar el comportamiento lascivo
involucra sustituir una aventura gratificante. “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2ª Timoteo 2:22). Si Dios nos dice huir de algo, ¿está tratando Él de quitarnos nuestro placer, o quiere prevenirnos de experiencias dolorosas y una vida de lamento? Esta pregunta debería instarnos a doblar nuestras rodillas y confesar que Su camino es el mejor y la única manera para vivir. Cuando lleguemos a este punto, entonces la victoria estará cerca.
La mayoría se conforma con vivir en tugurios de lodo de pecado creados por ellos mismo en vez de una azotea de santidad. Cultivar la paz y pureza de Dios, sin embargo, da satisfacción mayor que un gozo rápido de alivio sexual ilícito.
— Eric Swanson
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Recursos
Freedom Begins Here™ (La Libertad Comienza Aquí). Este grupo ofrece solución al problema de la pornografía mediante su línea de recursos, incluyendo cajas de herramientas para iglesias e individuos. Cada caja de herramientas contiene DVDs y cuadernos de trabajo para ayudar a aquellas personas que están luchando contra la pornografía y adicciones sexuales (www.freedombeginshere.org).
Somebody’s Daughter: A Journey to Freedom from Pornography (La Hija de Alguien: Un viaje a la Libertad de la Pornografía). Este DVD/CD cubre las vidas de varios en el ministerio que lucharon con, y superaron la adicción. El cuaderno de estudios está disponible para individuos, consejeros, e iglesias (www.musicforthesoul.org/).
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