Diciembre 1988: mi último mes de empleo en un banco grande en el centro de la ciudad de Denver. Un cesación de empleo borró veintenas de nombres de empleados de la nómina del banco, y el mío era uno de ellos. Pero yo tenía un plan:
Actualizar mi currículum, programar algunas entrevistas, y encontrar el trabajo que yo realmente quería. Dispuesta a recorrer las calles y encontrar un trabajo, tarareaba la tonada “Yo vivo por fe y no me siento alarmada.”
Pero al pasar el tiempo me sentí alarmada — y algunas otras cosas, como desánimo, soledad, y depresión. Sin duda alguna: La retribución de separación y los cheques de desempleo cubrían mis cuentas, pero no llenaban el hueco de la nomina de empleo. Los negocios que estaban empleando me rechazaban, o no respondían a mis llamadas.
Me regañé a mi misma. Sólo la fe me debería conducir a través de esta hambruna de trabajo, ¿verdad? Yo debería ser más fuerte, segura de la bondad de Dios para ayudarme. Pero algunos días me preguntaba a mí misma si en realidad a Él le interesaba o sabía lo que estaba ocurriendo.
Eso fue hace veinte años. Hoy desde mi escritorio en la Imprenta del Abogado de la Biblia veo retrospectivamente y agradezco a Dios por Su rescate a este “lugar de abundancia” (Salmo 66:12). Y mi corazón se duele por los millones de desempleados en el fuego y el agua de esta profunda recesión.
Igual que Gary Hansen. El pasado diciembre Gary comenzó Inspired Calling (Llamado Inspirado), una organización de entrenamiento profesional que ayuda a la gente en transición de empleos. Basado en su experiencia personal y profesional, Gary enseña lo que aquellas personas en desempleo aprendieron pero no están oyendo; que la perdida de empleo es más que apretar el presupuesto y hacer copias del currículum; significa tratar con las complejidades correlativas, espirituales, y emocionales también.
Ejercicio de entrenamiento emocional
Primero, el desánimo, la soledad, y la depresión que sentía fueron sólo unas de las muchas reacciones negativas por la cesación de empleo. Ninguna de ellos señala a una ausencia de fe; más bien, reflejan lo que significa ser humano, “formidables, maravillosas son tus obras” (Salmo 139:14). Mucha gente pierde tiempo valioso en shock, negativismo, enojo, y culpa después de una cesación de empleo. Esto es debido a que perder un empleo es un cambio dramático. Tiene el tercer lugar en la escala de congoja, después de la muerte de un ser amado y del divorcio.
Gary aprendió esto personalmente. Hoy hace un año que él sirvió como director de recursos humanos y gerente de personal en un ministerio Cristiano grande. Un cambio en el liderazgo puso a Gary en la posición de recibir su propio formulario “rosado” de despedida el pasado septiembre. Catorce años de un trabajo satisfactorio abruptamente terminaron, y Gary se encontró a sí mismo en un turbulento remolino de emociones desconocidas. “Por varios días, estuve en shock y en negativa. ¿Realmente me está sucediendo esto a mí? Una vez que me di cuenta que la decisión se había tomado y todos seguían con sus vidas normales, entonces me entró culpa e ira. ¿Hice algo mal? ¿Lo hizo alguien más?”
El miedo y la inseguridad también son algunas de las emociones importantes en la pérdida de trabajo. Ellas nos conllevan al sendero de “¿Y qué si . . . ?” Todos los días repasamos una y otra vez esta rutina agotadora: “¿Qué si perdemos el automóvil o la casa? ¿Qué si tenemos que rendir nuestro IRA? ¿Qué si gastamos todos nuestros ahorros?
Mientras más largo sea el período sin trabajo, más duro el ejercicio de entrenamiento emocional, y más son afectadas otras áreas de nuestras vidas, como el sueño, la alimentación, la salud — aún nuestra relación con Dios.
Cuestionando a Dios
Cuestionar al Omnipotente en momentos de pérdida es tan viejo como Job. ¿Quién no dudaría de un Dios que había proveído una vez todo, y en un hálito, lo arrebata todo? Su silencio a nuestras oraciones pidiéndole un empleo sólo aumenta el dolor de haber recibido el formulario “rosado.” Job expresó lo que muchos sienten:
¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla . . . He aquí que yo iré al oriente, y no lo hallaré; y al occidente, y no lo percibiré; Si muestra Su poder al norte, yo no lo veré; al sur se esconderá, y no le veré (23:3, 8, 9).
Desde luego, a veces éste es un Dios más allá de nuestra comprensión. Pero aún en medio de la frustración, Job desafió su propia incertidumbre:
“Más Él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro” (v. 10).
Dios siempre conoce el camino de Su pueblo. Él diseñó el escape de Israel de Egipto. De hecho, Gary sugiere que cuando usted piense en desempleo, piense en el Mar Rojo. Mientras Dios pueda parecer distante, Él está invisiblemente examinado su pasaje al otro lado. Confiar en Él en la pérdida de trabajo, entonces, no es una carrera a la costa lejana, sino una caminata tediosa, agotadora de fe.
Gary siente que los que están desempleados necesitan recordar este suceso arrollador del Antiguo Testamento. Él hasta lo ha hecho parte del currículum de Inspired Calling, basado en el volumen de Robert J. Morgan de Las Reglas del Mar Rojo (Thomas Nelson). La premisa del libro: El Dios que te introdujo, también te sacará de allí.
No admitir tales luchas espirituales y emocionales en la pérdida de empleo arriesga problemas may-ores en otras áreas. Gary explica, “Yo conozco gente que ha dicho, ‘Oh, estoy bien, estoy, bien. Simplemente sigo adelante. Perder mi trabajo no es gran cosa.’ Pero esas emociones tienden a volver a entrar en sus pensamientos en momentos muy impredecibles. Cuando la gente ha perdido un trabajo y no ha tratado con el enojo apropiadamente, ese sentimiento puede invadir su matrimonio y tornar en situaciones convulsivas con sus hijos. Ellos tienden a sobre reaccionar.”
Fortaleza en números
¿Cómo, entonces, puede una persona desempleada tratar con estas cosas? No por sí mismo, dice Gary. Mientras Dios es “nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1), Él también usa otros creyentes para apoyarnos. “Dos son mejor que uno,” escribe el Maestro en Eclesiastés 4:9 — no sólo para un retorno más pujante al trabajo, sino también para la supervivencia durante los tiempos difíciles:
Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante” (v. 10).
Una persona desempleada puede necesitar dar el primer paso contándole a otros lo que él está pasando. “Es muy incómodo contarle a alguien que usted perdió su trabajo,” Gary admite. “Pero si puede usted comenzar a hablar de ello con su familia o amigos cercanos, entonces el dolor se aleja un poco y puede usted pasar de esa falta de auto-estima. Usted puede empezar a hablar de ayuda.”
Esa ayuda, Gary siente, viene mediante conexiones más profundas: los compañeros de oración. “Comience con personas que usted conoce y confía; pídales que oren por usted” sugiere Gary. “Pídales que le llamen una o dos veces por semanas para ver cómo la está pasando, y dígales exactamente cómo se está sintiendo. [Hacer esto] promueve la sanidad. Es como poner ungüento en la herida.
Tratar usted solo con una cesación de empleo no sólo es malsano; es peligroso. Gary cree que el aislamiento después de una cesación de empleo es “el patio de juegos del diablo.” Usted puede combatir sus mentiras fijando sus pensamientos en lo que es verdadero, honesto, y justo, (Filipenses 4:8). “Satanás vive en un mundo de medias verdades,” explica Gary. Él le dirá a usted sólo un poco para que usted piense sobre lo que él está plantando en su mente, pero lo tuerce para su propio beneficio para causar un resultado negativo en su pensamiento.
“[Las verdades a medias de Satanás] podrían ser algo sobre su esposa y su actitud hacia usted o sobre un empleo que usted solicitó. Quizá es un trabajo que involucraría mudarse, y Satanás plantará mentiras sobre si sería una buena idea mudarse o no, cuando podría ser un cambio sabio para su carrera.
Los compañeros de oración son las armas que le ayudan a usted a combatir estas verdades a medias. Gary dice, “Cuando usted trae compañeros de oración a su vida, usted puede contarles lo que han sido los pensamientos en su vida. Usted dice, ‘Me siento muy desalentado. No me siento como que tengo muchas habilidades, o estoy demasiado viejo, o tengo mucho sobrepeso’ — cientos de cosas diferentes. Sus amigos pueden desafiar esas mentiras y ayudarle a cambiar sus pensamientos de cosas negativas a las bendiciones que Dios le está dando, y recordarle las cosas positivas que usted puede hacer con su vida.”
Indefectible Dios
¿Cuánto tiempo va a durar este tiempo de desempleo? Los expertos pueden hacer un estimado, pero sólo Dios sabe. Cualquier sea la duración de esto nosotros podemos asegurar: que Dios es un Dios de poder y plan (Efesios 3:20; Jeremías 29:11), que Él entiende cada arruga de interés (Salmo 139:2, 3), y que Él está trabajando para nuestro bien y Su gloria (Romanos 8:28).
Cómo Puede Ayudar la Iglesia
Gary Hansen siente que la iglesia local es el mejor lugar para ayudar a las personas desempleadas. Las sesiones de seis horas de Inspired Calling, de hecho, se presentan en las iglesias. También, Gary y uno de sus miembros de equipo, Al Hodges, han comenzado grupos de apoyo para las personas desempleadas en sus congregaciones locales. Una vez por semana ellos se reúnen en oración, revisan las Reglas del Mar Rojo, y trabajan en la construcción de habilidades. Desde mediados de diciembre, seis personas en el grupo de Gary han encontrado empleo. Póngase en contacto con Gary en Inspired Calling (www.inspiredcalling.com) para ideas de lo que puede usted hacer en su iglesia.
Además de esto, Gary urge a las personas desempleadas a trabajar con aquellos en sus congregaciones que saben de empleos. Si les falta conocimiento sobre cómo poner su perfil en el sitio de negocios de LinkedIn, pueden buscar a alguien en su congregación que pueden ayudarles.
— Sherri Langton
Las Otras Víctimas
Jenny Hanahan (vea “Mi Viaje,” p. 12) ofrece estos enfoques sobre la pérdida de trabajo desde el punto de vista de un cónyuge:
“La gente tiende a olvidar que el cónyuge de respaldo no se va a las Bahamas mientras el otro enfrenta una cesación de empleo. Es casi igual, si no más, la tensión en el cónyuge de respaldo cuyo sacrificio no es visto por otros. Este cónyuge tiene que levantarle el ánimo al otro también. La pérdida de ingresos en la familia es una pérdida para todos y da un giro a sus vidas y a su crédito. Ese es un sacrificio de ambos esposo y esposa, o de toda la familia.
“No trate al cónyuge de respaldo y a la familia como si ellos fueron simples espectadores de la pérdida. Ellos son participantes.
“Cuando dos personas se aman y se respetan mutuamente, lo que afecta a uno, afecta al otro. Si una familia está involucrada, los demás necesitan entender que todos ellos están experimentando la perdida y el estrés.”
— Sherri Langton
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