Lo Que Creemos
La Iglesia de Dios (Séptimo Día) se esfuerza por cumplir la Gran Comisión discipulando a las
personas para el Señor Jesucristo a través de la evangelización y la instrucción basada en la
Palabra de Dios. Para ayudar a la Iglesia en esta tarea, el Concilio Ministerial Norteaméricano,
el cuerpo ministerial de la Iglesia, ha adoptado las siguientes doce declaraciones de fe para
presentar la enseñanza y la práctica de la Iglesia. Si bien la Iglesia siempre ha mantenido un
credo abierto, estas declaraciones preservan nuestra herencia teológica y presentan nuestra
comprensión más reciente y completa de las Escrituras.
Doctrina de la Iglesia de Dios (Séptimo Día)
LA SANTA BIBLIA
La Biblia, compuesta por el Antiguo y el Nuevo Testamento, es la Palabra inspirada de Dios.
Infalible en su escritura original, la Biblia es la única regla autoritativa e infalible de fe y
conducta para la humanidad.
LA DEIDAD
La deidad soberana del universo es Dios Todopoderoso, a quien se debe adorar en espíritu y
en verdad. Él es un Espíritu eterno, infinito, santo y autoexistente que creó, sustenta, gobierna,
redime y juzga Su creación. Es uno en naturaleza, esencia y ser. Dios se revela en las
Escrituras como Padre e Hijo.
EL HOMBRE, SATANÁS, EL PECADO Y LA MUERTE
La humanidad fue creada a imagen de Dios: sin pecado, aunque no naturalmente inmortal. A
través de la desobediencia de Adán y Eva, todos los seres humanos se convirtieron en
pecadores por naturaleza y por elección. El castigo por nuestro pecado es la alienación de
Dios, la muerte física (sin conciencia) y, en última instancia, la muerte eterna para aquellos que
no reciben la salvación ofrecida por Cristo. Fue Satanás, el adversario de Dios, quien tentó a
nuestros primeros padres en el jardín. El Diablo todavía es capaz de transformarse en un ángel
de luz, pero finalmente será destruido en el lago de fuego.
EL HOMBRE, LA SALVACIÓN Y LA VIDA
La humanidad pecadora puede ser salvada del castigo de la muerte eterna y recibir la vida
eterna, únicamente por la gracia de Dios, mediante la fe en Jesucristo, independientemente de
los méritos, las obras o las ceremonias humanas. La expiación de los pecados, con su
consiguiente promesa de vida eterna, se obtiene a través de la muerte y resurrección de Cristo
en nuestro favor y se recibe en la experiencia humana mediante la fe y el arrepentimiento.
LA IGLESIA
La iglesia de Dios en las Escrituras es un cuerpo espiritual de creyentes que profesan la fe de
Jesús y guardan los mandamientos de Dios. Bajo el señorío de Cristo y la autoridad de Su
Palabra, la iglesia existe universal y localmente con el propósito de adorar a Dios, predicar el
evangelio, nutrir a los creyentes y servir a la humanidad. Los cristianos deben participar en la
misión de la iglesia sirviendo a los demás y compartiendo la comunión con otros creyentes.
ORDENANZAS CRISTIANAS
Cristo instituyó dos ordenanzas que confirman la fe en Él:
1.) El bautismo, precedido por una confesión de fe en Cristo y el arrepentimiento, que simboliza
la unión inicial del creyente con Cristo mediante la muerte al pecado, la sepultura (inmersión)
en el agua y el resurgimiento a una nueva vida; y
2.) La Cena del Señor, una conmemoración anual de la muerte de Cristo en la que los creyentes
comen el pan y beben del cáliz, símbolos de Su cuerpo y Su sangre. Mostramos caridad hacia
quienes observan la comunión en otros momentos. Este servicio de comunión demuestra la
comunión con nuestro Salvador hasta que Él regrese. Se acompaña del lavamiento de pies.
LOS DIEZ MANDAMIENTOS
Los Diez Mandamientos eran conocidos y obedecidos por las personas fieles antes de que la
ley fuera dada en el Sinaí. Posteriormente incorporados al nuevo pacto por el ejemplo y la
enseñanza de Cristo, constituyen el código moral básico para la humanidad y se obedecen
para demostrar el amor del creyente por Dios y por su prójimo.
EL SÁBADO
El sábado, el séptimo día, es un regalo de Dios a la humanidad desde la creación, fue escrito
en los Diez Mandamientos por el dedo de Dios, fue guardado y enseñado por Jesús, y
observado por la iglesia apostólica. Como conmemoración tanto de la creación como de la
redención, el sábado debe ser celebrado fielmente por los creyentes como un día de descanso,
adoración y buenas obras.
EL MATRIMONIO
El matrimonio es una institución de Dios y es una unión exclusiva de por vida entre un hombre y
una mujer con el propósito de perpetuar la humanidad y enriquecer la experiencia humana.
Reflejando el vínculo entre Cristo y Su iglesia, el matrimonio solo puede romperse por
inmoralidad sexual. Al igual que el sábado, el matrimonio se remonta a la semana de la
Creación, es intrínseco a la ley moral, se reforma en las enseñanzas de Cristo y encuentra su
significado último en Su regreso.
LA VIDA CRISTIANA
Los cristianos están llamados a la santidad en pensamiento, palabra y obra, y a expresar la fe
en Cristo a través de la devoción a Dios y la interacción piadosa con los demás. Como
resultado —no como causa— de la redención, los creyentes deben:
1.) Desarrollar una relación con Dios mediante la lectura y el estudio de la Biblia, la oración, el
ayuno, la adoración y la obediencia;
2.) Aliviar las necesidades físicas y espirituales de la humanidad mediante la acción social
compasiva y el testimonio del evangelio;
3.) Oponerse al orgullo, la envidia, la pereza, la lujuria, la codicia y otros males en el espíritu;
4.) Rechazar los entretenimientos y prácticas inmorales, como la pornografía, la inmoralidad
sexual y la homosexualidad; y
5.) Observar estos principios bíblicos: dar el diezmo y ofrendas voluntarias para el sostenimiento
de la iglesia y su ministerio del evangelio; consumir solo las carnes que la Biblia describe como
“limpias”; considerar la participación en la guerra como contraria al llamado humanitario del
cristiano; evitar mezclar el cristianismo con prácticas extrabíblicas, como las celebraciones
comunes del domingo, Navidad, Pascua, Cuaresma y Halloween.
PROFECÍA
La profecía bíblica preserva y fortalece la esperanza del creyente en la Segunda Venida.
Identifica tendencias y acontecimientos religiosos, sociales y políticos, incluyendo el
renacimiento de la nación de Israel, que señalan el inminente regreso de Cristo y el eventual
establecimiento del reino eterno de Dios en la tierra.
EL REINO DE DIOS
El reino de Dios (reino de los cielos) se realiza en tres fases:

EN ESTO CREEMOS
Es un esfuerzo conjunto de cinco años realizado por los miembros del Concilio Ministerial
Norteamericano de la Conferencia General de la Iglesia de Dios (Séptimo Día), En Esto
Creemos, ofrece un análisis exhaustivo de cada una de nuestras declaraciones doctrinales.
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